El año pasado, Carolina fue a la Feria de Sevilla. Fue con su madre, que empujaba la silla de ruedas de su hija.
Sin querer, esa silla rozó a una señora que, lejos de quitarle importancia, les dijo que no deberían acudir al ferial.
Carolina padece ataxia, un trastorno neurológico que impide la coordinación muscular, provoca problemas de equilibrio e inestabilidad al caminar.
A todo lo que Carolina no llega, llega su madre, que ayer volvió a empujar la silla de su hija con más fuerza si cabe. Con más fuerza, con más motivos, con ganas. Porque como ellas mismas dicen, la Feria es para todos, incluidos los que necesitan mirar el mundo desde otra altura.
La inclusión no es un favor, es un derecho. Igual que reír, bailar desde la silla, lucir el vestido de gitana y tener esperanzas.
Y vivir.
Y al que le moleste la silla, que piense que mañana, le puede tocar... a cualquiera.
Cuando termina la Feria de Abril de Sevilla, muchos piensan que con ...