Hubo varios aspectos negativos en la fea derrota anoche de Valencia Basket ante el Real Madrid. De todos ellos, me quedo con la falta de personalidad en el segundo tiempo. Demasiado acomplejados. Demasiadas muñecas encogidas. Demasiados vaciles tolerados. Se escapó además el basket average. El equipo de Pedro Martínez sigue igualado en victorias con la segunda posición, pero tiene por delante un calendario exigente con siete partidos complejos. Me pregunto qué está pasando con Darius Thompson. Su número de minutos ha caído de forma considerable. Ayer, como en el último partido ACB contra Murcia, solo 4 minutos. Llegó con la vitola de estrella… y con contrato hasta 2028. Menos mal que, en estos contratos multianuales tan largos, los clubes suelen dejarse cláusulas de salida a la conclusión de cada año. Así es el contrato entre Valencia Basket y Darius. Si hay dudas con él y la situación no cambia los próximos 3 meses, mejor tener escapatorias y destinar el dinero que gana a alguien que pueda jugar y aportar más la próxima temporada.