Alfoz de Lloredo ha presentado en FITUR 2026 su apuesta por un modelo de turismo sostenible, cultural y alejado de la masificación. Su alcalde, Enrique Bretones, ha definido el municipio como “Cantabria en pequeñín”: apenas 50 kilómetros cuadrados donde conviven mar, montaña, cuevas prehistóricas y pueblos rurales.
El regidor ha destacado enclaves como la playa de Luaña, los pueblos de Novales y Cigüenza, conocidos como el Jardín de Cantabria, o localidades eminentemente rurales como La Busta o Rudagüera, ideales para un turismo tranquilo y de experiencias.
Uno de los ejes principales de promoción es el patrimonio arqueológico, con cuevas coetáneas de Altamira como Las Aguas, Cualventi o Linar, que albergan bisontes pintados, manos en negativo y hallazgos paleolíticos y neolíticos de gran valor. Bretones ha defendido la necesidad de aprovechar la marca Altamira para dar visibilidad a estos espacios, aunque ha lamentado las dificultades administrativas para desarrollar algunos proyectos.
Además, el Ayuntamiento impulsa rutas familiares, senderos temáticos y propuestas culturales, siempre con el objetivo de proteger el entorno. Alfoz de Lloredo se consolida así como destino de turismo slow, ahora también reconocido como Pueblo Mágico y Pueblo de Cine.